Aplicación del principio de primacía de la realidad a las relaciones laborales precedentes a la ley 181 de 1995

La sentencia del 30 de enero de 2019 de la Corte Suprema de Justicia reconoce que en función del principio de primacía de la realidad sobre las formas, la relación con los jugadores de fútbol debe regirse por un contrato de trabajo, que entre otras obligaciones genera el pago a aportes de seguridad social.

Para empezar, es necesario definir el principio mencionado anteriormente: el principio de primacía de la realidad sobre las formas encuentra su sustento normativo en el artículo 53 de la Constitución Política y constituye uno de los pilares fundamentales del Código Sustantivo de Trabajo. Reconoce la desigualdad entre trabajadores y empleadores, por lo que basta para que exista relación laboral, que entre estos dos se demuestre la existencia de los siguientes elementos: 1) la prestación personal de servicios, 2) la continuada subordinación o dependencia del trabajador hacia el empleador y, 3) la remuneración o retribución por la prestación del servicio, para que pueda presumirse que dicha relación contractual está regida por un contrato de trabajo.

En ese sentido, y según el artículo 22 del Código Sustantivo de Trabajo el contrato de trabajo se entiende como “aquel por el cual una persona natural se obliga a prestar un servicio personal a otra persona, natural o jurídica, bajo la continuada dependencia o subordinación de la segunda y mediante remuneración.” De este tipo de contratación se desprenden derechos y beneficios otorgados a los trabajadores tales como aportes a seguridad social entre los que se encuentran los aportes para pensión de vejez, tema que fue estudiado por la sentencia objeto de este blog.

Los aportes para pensión de vejez en cabeza del empleador están regulados por el artículo 33 de la ley 100 de 1993, que establece la procedencia de la prestación cuando se cumplen los requisitos establecidos en el mencionado artículo: (i) la edad (mujeres 57 años y hombres 62 años) y (ii) el número de semanas cotizadas. Sin embargo reiteramos que no es necesario tener un contrato de trabajo escrito para que estos derechos se consoliden.

Esta decisión de la Corte Suprema de Justicia estableció que la regulación deportiva no surgió con la publicación de la ley 181 de 1995, aclarando que los jugadores en ningún momento estuvieron desprotegidos jurídicamente; al contrario, antes del 95 se dictaron una gran cantidad de disposiciones normativas que regularon el tema. Frente a los temas laborales mencionados, se entiende que antes de la expedición de la ley 181, los temas laborales deportivos se regían de forma general por el Código Sustantivo de Trabajo, sustentados en el principio de prevalencia de la realidad y que con posterioridad a la misma, se ratifica que para que haya derechos deportivos sobre un jugador debe haber un contrato de trabajo vigente.

Para concluir, el reconocimiento de la obligación de hacer los aportes a seguridad social, impuesta por la Corte Suprema de Justicia a la Asociación Deportivo Cali pone de presente un escenario económico que involucra tanto a los equipos como a los jugadores de fútbol del país. El raciocinio que utiliza la Corte Suprema de Justicia para resolver este caso, en función del principio legal y constitucional de primacía de la realidad genera un precedente jurisprudencial importante. Permite establecer que para el reconocimiento de derechos derivados de formas legales como un contrato laboral, se requiere el cumplimiento de los elementos establecidos por la ley, dejando a un lado las solemnidades que inciden únicamente en la forma y no en el fondo de estos. En el caso en concreto, la Corte decidió en función de lo probado y no de las formas legales.

Finalmente y desde un punto de vista personal, esta decisión permite por un lado a aquellos jugadores que no tuvieron un contrato de trabajo escrito puedan alegar la existencia y obligaciones derivadas del mismo, probando la realidad con los tres elementos expuestos al principio de este texto y por otro, para los clubes se genera un espacio de incertidumbre ya que, el impacto económico de estas decisiones puede afectar su funcionamiento.

En caso de requerir más información puedes escribirnos a contacto@gherasociados.com .

Por: Natalia Beltrán

Abogada junior

GHER & Asociados

Twitter: @gher_asociados

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