¿Autogol del Congreso?

Perú ha clasificado a un Mundial de fútbol después de 36 largos años y cómo era de esperarse, más de uno se ha dejado llevar por la emoción, más a aún, nuestros padres de la patria. Este mes, el Congreso dio a conocer dos controversiales propuestas legislativas impulsadas desde la bancada de Fuerza Popular: con la primera, se pretende una reforma constitucional para incorporar expresamente el derecho al deporte en la Constitución Política del Perú, y; la segunda, el proyecto de Ley de Fortalecimiento de la Federación Deportiva Nacional Peruana de Fútbol.

Suena bien la idea de que el derecho al deporte sea reconocido como un derecho constitucional, pero luego de leerse la exposición de motivos del proyecto de ley de reforma constitucional presentado el 13 de noviembre último, no es difícil concluir que la bancada fujimorista omitió tomarse la molestia de analizar y proyectarlos efectos y consecuencias que tendría introducir este dispositivo legal en nuestra Carta Magna.

En primer lugar, el objetivo del proyecto de reforma constitucional no es instaurar el derecho al deporte en nuestra Carta Magna sino, promover la educación física; conceptos y propósitos que no se han sabido distinguirse en el texto del mencionado proyecto.

En segundo lugar, no se aterriza en un argumento que justifique la implementación de este derecho; únicamente, se señala que en el mundo existe un alto índice de sedentarismo y que países como Venezuela y Cuba vienen considerando en su Constitución al deporte como un derecho fundamental. Sin embargo, de ahí no se explica ni se justificaría que nuestra sociedad necesite un cambio de esta naturaleza. De esta manera, resulta siendo una suerte de “si ellos lo tienen, nosotros también lo necesitamos”.

En tercer lugar, no se evidencia un análisis del impacto que podría generar la reforma, ni positiva ni negativamente, ¿qué se espera al plantear que el deporte sea un derecho fundamental? ¿o es que alguien inicia un proyecto sin tener objetivos?, no hay un norte claro y en nuestro país parece ser la regla al legislar.

Así, se evidencia una falta de técnica jurídica, carencia de argumentos, poca o nula investigación de por medio, así como otro interés aparte del ruido político (verdadero interés); por lo que no es difícil calificar este proyecto de reforma constitucional como deficiente, y su posible implementación como un error.

Por otro lado, tenemos el Proyecto de Ley N° 2153/2017-CR, Ley de Fortalecimiento de la Federación Deportiva Nacional Peruana de Fútbol, presentado hace uno días, el que resulta –lamentablemente- aún más amenazante.

Al respecto, hace una semana la Congresista Noceda declaró en distintos medios, que lo que se debatía en la Comisión de Educación del Congreso era el proyecto de la Ley General del Deporte y no “la ley del fútbol”, lo cual hasta ese momento resultaba cierto. A su vez, los medios de comunicación hacían referencia únicamente al proyecto de ley para modificar la Ley N° 28036; sin embargo, pocas horas después se presentó este nuevo proyecto de Ley terminaba por derrumbar su declaración, y revela el interés específico del Congreso para regular el Ente Rector del fútbol nacional.

Entonces, ¿Nos podemos quedar sin mundial?

Sí. La FIFA determina en el artículo 16 de sus Estatutos que, tras una grave violación de sus obligaciones, una federación miembro puede ser suspendida temporalmente y con efecto inmediato por el Consejo. En tal contexto, nosotros los espectadores rápidamente nos ponemos a pensar si este proyecto de Ley puede considerarse una falta grave a las obligaciones de la Federación Peruana de Fútbol, y la respuesta vuelve a ser sí. El inciso i) del artículo 14° del mismo texto resalta que la federación miembro debe “administrar sus asuntos de forma independiente y procurar que no se produzca ninguna injerencia por parte de terceros en sus asuntos internos”, y este proyecto es claramente una injerencia desde el título.

Ya no pueden ocultarlo, ya no pueden negarlo, hay un claro interés de un grupo de parlamentarios para tener algún control sobre la FPF, sin importar nada; ni siquiera que nos quedemos sin mundial. Su posición es firme y nuevamente, con toda la actitud matonesca que ya los caracteriza, se impondrá si así lo quieren ellos.

A los hinchas incondicionales, amantes del fútbol y del deporte, solo nos queda seguir cantando nuestro hermoso himno, como si fuera una oración al cielo para que la mente de nuestros legisladores se ilumine y reconsideren estas propuestas, para que nuestra bandera pueda seguir flameando entre las 32 grandes en Rusia 2018.

 

Lima, 24 de noviembre de 2017

Ivy Plasencia Verde

Abogada Asociada

GHER & Asociados Perú

iplasencia@gherasociados.com

Twitter: @gher_asociados

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