Esta es la más reciente actualización del TAS respecto de la cláusulas “Sell-on” 2022

JACK HARPER

Alrededor del ámbito del fútbol profesional se llevan a cabo infinidad de negociaciones entre clubes respecto a la transferencia definitiva o temporal de los jugadores. El mercado de fichajes o transferencias es el periodo en el cual los clubes profesionales pueden registrar jugadores, que hayan venido negociando con otros clubes o con el mismo jugador.

Los clubes involucrados negocian varias particularidades tales como, el monto de la transferencia, la forma y los plazos para el pago y la particular cláusula de ‘‘sell-on” o cláusula de futura venta. Dicha cláusula implica que el club cedente de un jugador, se guarda un porcentaje de una futura venta que realice eventualmente el club adquiriente a un tercer club.

 

Recientemente, el Tribunal de Arbitraje Deportivo –TAS-CAS– se pronunció respecto a la cláusula de futura venta y cuando esta es activada en los convenios deportivos entre clubes de fútbol en el marco del proceso 2021/A/8099 entre el Málaga de España y el Brighton & Hove Albion de Inglaterra. La controversia surgió de una sell-on clause acordada en el convenio de transferencia por el cual el jugador escocés, Jack Harper, quien fue transferido de forma definitiva desde el equipo inglés al español. Lo que acordaron los dos clubes con dicha cláusula fue básicamente que en el evento en que el registro del jugador fuera transferido de forma definitiva por el Málaga a cualquier otro equipo, debería entonces pagarle el monto correspondiente al 12.5% del valor total de la transferencia al Brighton. 

 

Es pertinente poner de presente en este punto, que el contrato laboral celebrado entre el jugador escocés y el equipo español en 2016 fue por una vigencia de 3 años inicialmente e iba hasta el 30 de junio de 2019. Sin embargo, de común acuerdo, las partes convinieron en establecer una cláusula que le daba la facultad al Málaga, para extender la relación laboral entre ambos por un término de 3 temporadas adicionales. Pese a que esta especie de derecho prioritario con el cual contaba Málaga sobre la renovación o extensión del contrato del jugador no fue activado, el equipo español si lo uso a su favor de cara a una negociación por este.

 

El 20 de marzo 2019, faltando 3 meses para el vencimiento del contrato del jugador, Málaga celebró un convenio con Getafe de España, dentro del cual Málaga renunciaba a la opción de extender el contrato del jugador y lo dejaba ir como jugador sin contrato a cambio de EUR1.500.000 los cuales serían pagados por Getafe. De esta forma, Málaga pretendía no pagar el porcentaje que le correspondía a Brighton puesto que según el club español, no había existido una transferencia.

 

El equipo inglés hizo la debida reclamación solicitando el pago de lo adeudado, frente a lo cual Málaga informó que, si bien recibió un dinero, no fue por concepto de la cláusula de futura venta, ya que el jugador no fue transferido permanentemente, debido a que el contrato del jugador termino el día anterior a la transferencia, por lo cual se dio en calidad de jugador sin contrato

En 2021, Brighton decidió iniciar una reclamación ante la Comisión del Estatuto del Jugador de FIFA en la cual obtuvo una decisión favorable, ya que se aceptaron parcialmente las pretensiones y se condenó a Málaga a pagar 125,000 euros al equipo inglés.

 

Ante esta situación e inconforme con la decisión, Málaga interpuso un recurso de apelación ante el TAS aludiendo que no transfirió definitivamente al jugador, en razón a que la relación contractual entre ambos había terminado. Para tomar su decisión, el panel evaluador hizo un valioso análisis respecto a cuatro aspectos fundamentales. En primer lugar, definieron una transferencia en el fútbol como el movimiento del registro de un jugador de un club a otro. Posteriormente, analizaron la redacción de la cláusula específica, resaltando que, como requisitos para la activación de esta, se estipularon únicamente que la transferencia fuera definitiva y que Málaga recibiera una contraprestación económica. En esa línea, el panel menciono que, si bien la negociación entre Málaga y Brighton no fue convencional, si hubo muchas semejanzas con una, ya que fue un acuerdo tripartita, el jugador si estaba contratado aún al momento de firmar el convenio, hubo una terminación del contrato de mutuo acuerdo y se recibió una contraprestación. Finalmente, se concluyó que efectivamente si hubo un convenio de transferencia celebrado entre los equipos y que la sell-on clause si fue activada, por lo cual en instancia de apelación, se ratificó parcialmente la decisión de primera instancia y se condenó al equipo español a pagar la suma de 187,500 euros equivalentes al 12.5% que le correspondía al equipo inglés.

 

Es entonces más que claro cuáles son los requisitos esenciales estipulados por FIFA en su normativa y explicados en el presente caso para que se considere como oficial una transferencia de un jugador de fútbol de un equipo a otro y se tenga registrada como tal. Del caso mencionado puede concluirse que a pesar de que Málaga insistía en que la operación que hizo para que el jugador se desvinculara de sus filas y pasara al Getafe no puede ser considerada como una transferencia, se constató por el panel evaluador del TAS que efectivamente el modelo de negocio utilizado por los clubes españoles guardaba muchas semejanzas con lo que es considerado como una transferencia para FIFA, con lo cual pretendían de cierta forma defraudar al Brighton, quien tenía el derecho sobre una participación monetaria respecto a la transferencia. Lo importante de la decisión emitida por el máximo órgano en la jurisdicción deportiva, es que dejo muy claro que si bien los equipos pueden celebrar negocios atípicos, lo harán bajo su propio riesgo, ya que pueden encuadrar en otro modelo de negocio y por ende desplegar efectos y causar obligaciones. En esa línea, se reiteró entonces en que al haber un acuerdo tripartita para la terminación del contrato del jugador de mutuo acuerdo y el cambio del registro del jugador de un club a otro, a cambio de una contraprestación económica, se configuró una transferencia oficial, por lo cual si se activó la cláusula de futura venta favorable al Brighton.

 

Sin duda alguna, es un caso muy llamativo y el cual deja una lección y una recomendación muy claras, en este caso para los equipos de fútbol, de asegurarse muy bien de abordar todos los posibles escenarios a la hora de redactar una cláusula de futura venta en un convenio deportivo. En el presente caso, Brighton resulto victorioso, pero es claro que fue un proceso muy desgastante que puede evitarse, simplemente al entender claramente lo que se considera como una transferencia y cuando se activa la famosa “sell-on clause”.

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