Ley de entrenador deportivo

En el proyecto de ley que se radicó ante la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes el 2 de septiembre de 2015 y que fue aprobado el 15 de junio de 2017 por la plenaria del Senado de la República, se busca la regulación de la profesión de entrenador deportivo, a partir de las calidades que deben presentar las personas a las que se les encomiende la educación física y deportiva de los atletas tanto aficionados como profesionales.

Además se busca suplir los vacíos que presenta la ley 181 de 1995, respecto de la formación o capacitación de los entrenadores deportivos y a su vez de toda la regulación pertinente para la realización de esta profesión.

Una regulación completamente nueva:

Al ser un tema sobre el cual no se tenía legislación alguna, la Ley lo que busca es entregar al ordenamiento jurídico colombiano toda una regulación y protección de la profesión de los entrenadores deportivos, estableciendo los principios a partir de los cuales se desarrolla y determinando la responsabilidad del Colegio Nacional de Entrenamiento Deportivo, como máximo ente de la profesión.

Para ello, el primer paso que toma la ley es el de definir a los entrenadores deportivos como “un profesional idóneo para orientar procesos pedagógicos de enseñanza, educación y optimización de la capacidad motriz específica de los individuos”[1]. Definición similar a la usada por el legislador argentino en la Ley 27.202 de 2015, en la cual se establece como criterio fundamental la pedagogía a la hora de la dirección de los atletas en la preparación de sus competencias y dentro de la competencia en sí misma.

Ahora bien, respecto del concepto de idoneidad usado en la definición se define a partir del artículo 4 de la ley que responde a los principios de la misma, describiendo la idoneidad con base a la formación, experiencia y los resultados de los profesionales encargados del entrenamiento deportivo. Siendo así que la persona dedicada a dicha profesión se considera idónea a partir del cumplimiento adecuado de esos criterios.

Frente a este tema en especial, hay que destacar que en el anterior trámite legislativo que surtió el proyecto de ley en el año 2013, al momento de ser firmada y sancionada por el Presidente de la República se presentaron objeciones por parte del ejecutivo, toda vez que se consideraba que al establecerse elementos de idoneidad como requisito del ejercicio de la profesión se violaba el artículo 26 de la Constitución Política que establece que el ejercicio de profesiones que no exijan formación académica es libre, por lo cual en este caso se viola dicha norma constitucional.

La Corte Constitucional en el estudio realizado, determinó que si bien la posibilidad del legislador de establecer este tipo de requisitos no es arbitraría y debe responder siempre a criterios que justifiquen su existencia, en el caso concreto se ve en primer lugar que el legislador define la actividad de los entrenadores deportivos como una profesión y no como un oficio, por lo que es importante que tenga límites para su ejercicio. Además de ello, también se establece que al ser una profesión de carácter pedagógico y tener una íntima relación de los entrenadores con personas jóvenes, puede haber un riesgo social lo cual justifica aún más la exigencia de un requisito de idoneidad. Por todo lo anterior se declaró exequible por la Corte el artículo que contiene lo mencionado.

Además de la idoneidad, se establece como requisito para el ejercicio de la profesión el de contar con la Tarjeta Profesional de los Entrenadores Deportivos, la cual se obtiene únicamente en caso de haber cursado una carrera universitaria o tecnóloga en deporte. Dicha distinción es importante dado que los técnicos profesionales sólo podrán obtener el registro provisional por un periodo de 5 años renovable por una sola vez, mientras que de los profesionales universitarios no se impone un límite de renovaciones, esto en virtud del parágrafo 2 del artículo 8 de la Ley.

Un último factor importante a destacar de la profesión, es que una de sus características más relevantes es la de la pedagogía de la misma, lo cual como se mencionó anteriormente es fundamental para la declaración de exequibilidad de la norma, toda vez que se establece que la naturaleza de la profesión es de índole pedagógico dado que el objetivo principal de los profesionales es el de otorgar todo su conocimiento a los deportistas que están bajo su mando, con el objetivo de brindarles una mejora en su rendimiento y calidad deportiva.

Actividades y prohibiciones de los entrenadores deportivos:

Con el fin de delimitar las actividades que se enmarcan dentro de la profesión de entrenador deportivo, en el artículo 5 de la Ley se establecen que actividades serán las que se entienden dentro del ejercicio de la profesión, las cuales son:

  1. Diseñar, aplicar y evaluar planes individuales y colectivos de entrenamiento mediante un proceso científico, pedagógico, metodológico y sistemático, con el fin de racionalizar recursos y optimizar el proceso de preparación deportiva.
  2. Diseñar y ejecutar programas que permitan realizar una adecuada búsqueda, selección y detección del talento deportivo.
  3. Formar deportistas de diferentes niveles, categorías y género.
  4. Administrar y dirigir planes, programas y proyectos de entrenamiento deportivo en la búsqueda de formación especialización y consecución de altos logros.
  5. Dirigir grupos y equipos de trabajo interdisciplinario orientados a procesos de entrenamiento deportivo.
  6. Organizar, dirigir y controlar procesos de preparación deportiva.
  7. Toda actividad profesional que se derive de las anteriores y que tenga relación con el campo de competencia del (la) entrenador (ra) deportivo (va).

Por otro lado, respecto de las prohibiciones de los entrenadores, en el artículo 6 de la Ley es importante mencionar la inclusión de las prohibiciones consagradas en el Código Mundial Antidopaje de la WADA, referentes a la posesión de sustancias o métodos prohibidos tanto dentro como fuera de una competición.

También es importante mencionar las demás prohibiciones que surgen de la Ley, las cuales giran principalmente sobre las actividades que vayan contra la buena práctica profesional y el solicitar o recibir prebendas para la realización de las actividades profesionales.

Colegio Nacional de Entrenamiento Deportivo:

Como máximo ente de regulación y organización de la profesión, se establece la creación del Colegio Nacional del Entrenamiento Deportivo, el cual tendrá como funciones principales las de expedir las tarjetas profesionales y registros provisionales y la de realizar el control ético y disciplinario de la profesión.

Su composición se establece en el artículo 9, destacando la presencia de los Presidentes de los Comités Olímpicos y Paralímpicos o sus respectivos delegados, además de representantes de las asociaciones de entrenadores, de los egresados de las facultades con programas de deporte y de las facultades con programas de deporte.

Antecedente de este Colegio, es el Consejo Nacional de Acreditación Profesional de Entrenadores Deportivos el cual en su momento fue objetado por inconstitucionalidad por el Presidente de la República, alegando que se estaba modificando la estructura de la administración nacional al incluir esta entidad dentro del rodamiento colombiano.

Al respecto, la Corte Constitucional en Sentencia C-307 de 2013 declaró como inexequible la creación de esta entidad toda vez que su naturaleza era la de una figura estatal que al crearse impacta y modifica la estructura de la administración nacional.

Como consecuencia de lo anterior, se establece en la Ley la creación del ya mencionado Colegio Nacional que surgirá por la asociación voluntaria de los entrenadores deportivos, siendo así una entidad que no va a modificar la estructura de la administración nacional.

Por otro lado, se establece que en caso de ejercer la profesión de entrenador deportivo sin el debido cumplimiento de los requisitos acá estipulados, se da un ejercicio ilegal de la profesión sin haber sanción alguna respecto de este tipo de práctica.

Disposiciones finales:

Respecto de este punto, lo más importante a destacar es el periodo de transición que se le otorga a todos los entrenadores deportivos con el objetivo de que en un periodo no mayor de tres años desde la promulgación de la ley, obtengan su tarjeta profesional o registro provisional, durante ese periodo podrán hacer ejercicio de la profesión sin acreditar su calidad siempre y cuando sean tecnólogos o profesionales universitarios.

Por otro lado, en caso de que no se tenga ninguno de los títulos mencionados, se les da la posibilidad de presentar un examen para acreditar su calidad y en caso de pasarlo se les otorgue un registro provisional de cinco años, renovable por una sola vez.

Si requieres mayor información contáctanos en contacto@gherasociados.com. Igualmente nos puedes seguir en Facebook en GHER & Asociados, Instagram y Twitter @gher_asociados.

[1] Artículo 2 Ley del Entrenador Deportivo

Escrito por: Juan Pablo Perdomo

contacto@gherasociados.com

Twitter: @gher_asociados

Dejar un comentario