Pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia en Colombia sobre los derechos económicos de los jugadores de fútbol (Demo)

Escrito por: Antonio Batista Gamarra

Contacto: abatista@gherasociados.com

Twitter: @gher_asociados

La Corte Suprema de Justicia Colombiana en sentencia del 4 de mayo de 2017 confirmó mediante una decisión de tutela que los derechos económicos de los futbolistas solo pueden pertenecer a ellos mismos o  a los clubes con los cuales tienen contrato vigente. A continuación se hará un breve resumen de la sentencia en mención.

Hechos

El conflicto inicia con la firma de un pagaré por parte del exjugador de Santa Fe, Wilson Morelo. Con esa firma, el jugador garantizaba la deuda que tenía su representante Edgar Romero con el señor Humberto Gómez. Deudas que no tenían nada que ver con el fútbol.

El señor Gómez fue ante la justicia ordinaria e inició un proceso ejecutivo que no prosperó ni en primera ni en segunda instancia. En ambas instancias, se concluyó que el negocio carecía de objeto lícito debido a que con el pagaré se estaba realizando una negociación de los derechos deportivos del jugador.

Entre Edgar Romero y el jugador Wilson Mórelo se firmó un “contrato de representación y derechos económicos”. En dicho contrato el señor Romero se asignó como contraprestación que el 100% del valor de la transferencia o préstamo era del representante.

Además, en el mismo contrato se estipuló que si el jugador se llegase a encontrar sin contrato de trabajo el representante le reconocería el 50% de su salario. Esto debido a que erróneamente, a criterio de la Corte, se estableció que ese representante era el dueño de sus derechos deportivos.

Además de lo anterior, entre los particulares, se presentó una cesión de posición contractual donde Romero le cedió a Gómez el contrato de representación. En dicha cesión se incluyeron todas las cláusulas anteriormente mencionadas.

Por lo anterior, entendieron tanto el juzgado como el tribunal que los negocios que se estaban realizando tenían como base los derechos deportivos del jugador. De ahí que esta sentencia cobre relevancia para el derecho deportivo.

El ejecutante, el señor Humberto Gómez, realizó una reclamación de protección constitucional de los derechos al debido proceso y defensa, que a su juicio se vieron vulnerados por la autoridad judicial. Esto debido a que consideraba que en las instancias judiciales se había incurrido en un error sustancial porque se había dado por sentado que el negocio jurídico que dio origen al pagaré fue la venta entre particulares de los derechos deportivos del jugador Wilson Morelo. Y que además se estaban aplicando normas que no aplicaban al caso como la Ley 181 de 1995.

Protección a los derechos de los deportistas

En sentencia de constitucionalidad (C-320 de 1997) donde la Corte Constitucional se pronunció sobre la exequibilidad de la ley 181 de 1995, se hizo un análisis sobre los derechos deportivos de los jugadores y se dijo: “Que la titularidad de derechos deportivos no puede radicar en cabeza de una persona natural distinta al jugador mismo, o si es del caso, al Club de fútbol que tiene contratados sus servicios profesionales”.

Los derechos económicos de los jugadores son entendidos como un verdadero activo patrimonial y es por esto que solo puede pertenecerles a ellos mismos o a los clubes. Dicha teoría está validada por el artículo 32 de la ley 181 de 1995 que establece que las sumas de dinero que se perciban con ocasión de ese “activo patrimonial” solo pueden ser recibidas o por los clubes poseedores o por los jugadores cuando estos se hallen sin contrato laboral vigente.

Principalmente por lo anterior, en las instancias judiciales de primera y segunda instancia, lo que se concluyó fue que, por desconocer dicha prohibición, el negocio tiene objeto ilícito.

Conclusión

De las anteriores líneas se puede concluir que:

  • El negocio jurídico entre los señores Edgar Romero y Humberto Gómez carecía de objeto licito, debido a que los derechos económicos solo le pueden pertenecer a los jugadores o a los clubes.
  • Le enajenación que se realizó de estos derechos, adolecía de un vicio debido a que “Nadie puede transferir más de lo que tiene” como lo estaba haciendo el señor Romero.
  • Nunca hubo obligación valida y por eso las autoridades judiciales decidieron enervar la ejecución de las obligaciones.
  • Al creerse dueño de los derechos deportivos del jugador Wilson Morelo, el señor Edgar Romero está contraviniendo la jurisprudencia de la corte constitucional que dispuso que: El jugador sin contrato es el dueño de sus derechos deportivos y no los puede ceder.

No olvides visitar nuestro Blog para más temas de interés.

Entradas relacionadas

Dejar un comentario