Realidad del Fútbol Colombiano en el COVID -19

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Les compartimos en este blog la guía que tuvimos para la participación en AIAF Latam representando a Colombia respecto de la situación actual del fútbol Colombiano frente a la Pandemia.

  1. Jugadores y clubes

Actualmente hay una absoluta desconexión entre los jugadores y los clubes profesionales. Estamos cerca del día número 50 desde que se suspendió la liga (marzo 13) y ni los clubes ni los jugadores han encontrado una solución justa y proporcionada para ambos lados respecto a sus disputas contractuales. Por un lado, obviamente están los jugadores quienes solicitan una reducción temporal de su salario en máximo un 20%, pero con la promesa que una vez la crisis está solucionada, se les pague lo adeudado y que se dejó de percibir, es decir, dicho 20%. Por otro lado, los clubes (o al menos la gran mayoría de ellos) sin tener ingresos por entradas, patrocinio, derechos de televisión y venta de jugadores (básicamente los 4 rubros más importantes de financiación de un club), están buscando una reducción de al menos el 50-60% de los salarios porque de otra forma, no van a soportar económicamente la crisis y seguramente quebrarán. Sin embargo, hay dos puntos fundamentales que deben ser conocidos por todos. En primera medida, antes de la suspensión de los campeonatos, los clubes colombianos en una gran mayoría estaban en números rojos, esto entre otras cosas porque no hay un control económico-financiero por parte de la Federación Colombiana de Fútbol o Dimayor (Liga Nacional), a pesar del licenciamiento de clubes exigido por CONMEBOL. El segundo punto es que no todos los clubes quieren renegociar sus contratos laborales con sus jugadores, muchos de ellos quieren (u otros ya lo hicieron) terminaron o suspendieron unilateralmente los contratos laborales porque estos clubes no realizan inversiones por los jugadores. Este tipo de clubes cada año (o incluso cada 6 meses) cambian toda la plantilla, traen 20 nuevos jugadores como agentes libres y los contratan máximo por un año, porque ellos conocen que estos jugadores no van a tener más chances donde jugar, es por eso que sin inversiones no tienen nada que perder, simplemente adelantaron lo que realizarían en junio-julio.

Por otro lado, tenemos a otros clubes (no sólo los grandes sino incluso clubes medianos) que realizan inversiones importantes en su plantilla, los contratan por 3 años, pagan una transferencia por ellos y básicamente son considerados como un activo contable para la compañía. Estos clubes son los más conscientes con esta situación y están intentando lograr acuerdos con los jugadores para que puedan subsistir económicamente y mantenerlos vinculados al club, para así no perder los derechos económicos que detentan sobre ellos.

Este tipo de negociaciones respecto a las condiciones laborales está reguladas por nuestro Código Laboral. Por lo tanto y debido a esta situación, los empleadores pueden negociar con sus empleados una reducción de su salario por mutuo acuerdo. Obviamente, esta es nuestra recomendación principal a nuestros clientes (clubes o jugadores) pero especialmente a los jugadores, porque de lo contrario los clubes podrían llegar a suspender unilateral y legalmente sus contratos laborales como observaremos a continuación.

Establecido el panorama general, nos encaminaremos estrictamente a la situación jurídica de los contratos laborales. En primera medida, el Gobierno de Colombia ha dejado claro que la Covid-19 no es por sí misma una fuerza mayor aplicable a los contratos laborales que implique automáticamente la posibilidad de suspenderlos. Lo anterior implica que un club no puede aplicar esta causal para suspender los contratos laborales de sus jugadores sin razón alguna o serán objeto de investigaciones y sanciones pertinentes por parte de las autoridades gubernamentales.

No obstante, en el Código Sustantivo del Trabajo de Colombia si está regulada la suspensión de contratos laborales. En dicho código encontramos 3 posibles escenarios que podrían vincular a la situación que estamos viviendo con la pandemia, con el fin de suspender los contratos de trabajo. 1) Fuerza Mayor; 2) Suspensión de actividades; 3) Licencia no remunerada.

Respecto a la fuerza mayor, la vemos como la opción más viable jurídicamente hablando para suspender los contratos de trabajo toda vez que es una situación absolutamente impredecible que no puede ser atribuida a la acción u omisión del empleador, en este caso los clubes. La cancelación de los torneos por parte sus organizadores es un evento completamente inesperado e imprevisto. No puede culparse de ninguna forma a los clubes por esta situación. Por lo tanto, si el objeto contractual no puede ser desarrollado por el jugador debido a la fuerza mayor que le impide realizarlo, el contrato de trabajo puede ser suspendido unilateralmente por el club.

Sin embargo, es importante recalcar que los clubes no podrán seguir programando y realizando entrenamientos por las plataformas tecnológicas que hoy en día usan con los jugadores, o de lo contrario el objeto del contrato si se estuviese ejecutando sin ningún problema. Un jugador no es únicamente contratado por un club para participar en las competiciones, sino que también el hecho de entrenar y prepararse siguiendo unas órdenes de un superior jerárquico, implica también una labor más de su oficio. En conclusión, los clubes en Colombia están facultados para suspender los contratos de los jugadores hasta el momento en que el torneo esté de vuelta por esta fuerza mayor.

En lo referente a la suspensión de actividades, consideramos que no es posible una suspensión de los contratos laborales por esta causal. Lo anterior, debido a que los clubes como unidad de empresa no han suspendido completamente sus actividades. Estos clubes, como sociedades comerciales o asociaciones civiles, continúan operando administrativamente. Los presidentes siguen acudiendo a Asambleas de la Liga, los abogados seguimos asesorando, los encargados del marketing siguen haciendo sus campañas digitales, el personal de seguridad continúa al frente sus puestos de trabajo, etc. Consideramos esta causal más acorde con una fábrica, donde se requiere que todo el personal esté estrictamente presencialmente en el trabajo y debido al confinamiento obligatorio, no lo puedan hacer. Sin embargo, un club hace mucho más que participar en un torneo y son más trabajadores que los mismos futbolistas, los cuales pueden seguir cumpliendo sus labores de forma remota. Además, esta opción es para la utilización en toda la compañía, no para casos singulares como lo serían los jugadores. Por ende, si la empresa sigue administrando su objeto social a pesar de la pandemia, así los jugadores no estén participando en los campeonatos, no se podrían suspender sus contratos por esta causal específica.

En atención a la tercera opción, algunos clubes están obligando a sus trabajadores a firmar una licencia no remunerada con el fin de no estar obligados de pagar salario suspendiendo así los contratos laborales. Sin embargo, estas acciones por parte de algunos clubes podrán ser investigadas y sancionadas por los entes correspondientes porque es absolutamente ilegal. Esta licencia no remunerada solo puede ser entregada si el trabajador de forma libre y voluntaria la solicita expresamente a su empleador. Por ende, sin un jugador unilateralmente la desea, la puede requerir a su club, de lo contrario no podrá suspenderse el contrato por este motivo.

Finalmente es importante recalcar que la Federación Colombiana de Fútbol ha entregado a los clubes un importante salvavidas económico para afrontar esta situación, puesto que le han entregado USD2.000.000 provenientes del programa “Evolución” de CONMEBOL a los clubes, por lo que cada uno de ellos podrá utilizar este dinero exclusivamente para pagar a sus jugadores.

  1. Entrenadores

Respecto a los entrenadores, éstos están en la misma o incluso en una posición peor que la de los jugadores. Los jugadores al menos tienen a ACOLFUTPRO, el cual es la asociación de jugadores profesionales de Colombia, quien se encuentra afiliada a FIFPRO. Sin embargo, los entrenadores no tienen este tipo de asociaciones que los represente como conjunto ante los clubes y distintas entidades. Por consiguiente, los entrenadores se encuentran en la misma situación jurídica que los jugadores respecto de la fuerza mayor. Si no hay campeonato, ellos no pueden desempeñar la actividad para la cual fueron contratados, ni mucho menos programar entrenamientos a sus jugadores tal y como se mencionó anteriormente.

Específicamente en Colombia algunos entrenadores han decidido renunciar al pago de su salario completamente, otros se redujeron un porcentaje y muchos otros, se mantienen aún en negociaciones apoyando a sus jugadores. Afortunadamente para los clubes, respecto a los entrenadores es un tema mucho más fácil de manejar, puesto que no se realizan grandes inversiones en entrenadores, no se ostentan derechos económicos sobre los mismos y el impacto sería leve una vez finalizada esta crisis, puesto que en comparación con la negociación con jugadores están en una situación más precaria.

Finalmente y para concluir todo nuestro escrito, consideramos que a pesar que hay acuerdos escritos entre los intervinientes que fueron creados en situaciones de normalidad, cuando sucede algo fuera de lo común, dichos acuerdos deben ser modificados atendiendo a la realidad coyuntural, con el fin de salvar a la industria del fútbol, que reiteramos, son más que los jugadores. No deben por qué estar los clubes de un lado, los jugadores y entrenadores por otro, el fútbol aficionado asilado, etc. No. Todos estamos afrontando la misma situación y depende de todos aquellos envueltos dentro de este mundo, salvarlo, salvar a nuestro deporte rey.

Atentamente,

César Giraldo
Carlos Buitrago

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